Yo, profesional recién egresado de la carrera de Pedagogía en Filosofía de la PUCV bajé del Olimpo a combatir con adolescentes que no tienen ningún respeto por el colegio. Pienso que debe ser distinto en su ambiente, allí deben respetar al que pega más fuerte, al que tienen un arma o al que trafica en su población, pero a los trabajadores de la Escuela, no.
No estudian, no prestan atención en clases y alegan si se les califica con la nota que merecen, un rojo ¿Qué hacer?Partamos por la Universidad, allí aprendí a los clásicos en Filosofía y Filosofía Analítica. En Pedagogía aprendí; corrientes pedagógicas, TIC y didáctica. Todo ello, inaplicable es esta realidad. Además, tuve prácticas desde segundo año, una experiencia de acercamiento, ficticia y protegida. Creo que, enseñar teoría pedagógica es una perdida de tiempo en tanto avizoramos un horizonte de trabajo en el aula, para los que quieren hacer academia, muy bien. Solución, no es univoca, ya que no todos los docentes tenemos el problema de enfrentarnos a esta realidad.
Pues bien, mi experiencia para sobrellevar esta agobiante realidad: Hacer una clase expositiva corta, guías con materia, actividades que me recuerdan a las que hice en 5to básico y descansar ¿De qué? De hablar fuerte, de colocar orden, de hacer que participen, de verificar que coloquen atención, en el fondo, de luchar contra sus hábitos y poco interés, una lucha que se gana por puntos pero nunca por K,O.
No tengo un SINCE ni algo que evalúe el proceso de enseñanza aprendizaje en ellos, por lo mismo, estoy "relajado". No así mis colegas, todos quieren que termine la jornada laboral para arrancar a sus casas.
Al parecer, en la población y sectores vulnerables que deben ser cientos en Santiago, el problema no son los profesores, ni la calidad de la educación, ni la infraestructura, sino, es la lucha eterna contra los alumnos.
Imagínese algo así.